El Nuevo Cine Argentino de los años sesenta. Ideología y utopía del
cine como arma revolucionaria .
El cine argentino de los años sesenta, tenia varios objetivos, tanto como el de describir
un período histórico y, el de situar la práctica cinematográfica
del cine revolucionario mostrándolo como un elemento que persiguió participar
activamente en la construcción de una nueva concepción política acerca
de lo popular. Este cine que surge en los años sesenta, es un intento
por transformar la práctica cinematográfica en su totalidad, a través
de la destrucción de los modos de producción, distribución y
exhibición de una industria cinematográfica nacional que era percibida
como neocolonialista, dependiente, imperialista y estrechamente ligada
a una noción del cine como espectáculo y consumo, destinado a la
cosificación, reificación y subordinación de las masas. Sin embargo,
la eficacia del nuevo cine argentino se localiza en el plano
simbólico: en su capacidad para impregnar los imaginarios de un
contenido radical en el cual las imágenes cinematográficas contribuyen
en la configuración de una estructura ideológica-combativa que brota
del disgusto causado por un presente dependiente, desigual y opresivo.
Características y formación del cine argentino en los años sesenta.
Se caracterizó, principalmente, por la constante inestabilidad política, que a su vez se encontraba marcada por la alternancia de gobiernos democráticos y de facto. Como
puede suponerse, durante estos últimos años, las censuras y proscripciones
fueron frecuentes y afectaron a la producción cinematográfica local.
De esta manera, con la llegada de los años 60 hizo su irrupción en la
escena local un grupo de jóvenes cineastas que se rebelaron contra los
modelos anteriores. Con franca influencia de la "nouvelle vague"
francesa y de artistas como Antonioni, Fellini, Visconti, Bergman y
Sjöberg, estos rebeldes se opusieron al cine liviano y las
restricciones de la dictadura. Es en estos años cuando sectores de la
juventud de clase media, en gran medida provenientes de padres
antiperonistas, se acercaron al peronismo dentro de un marco de
reivindicación de movimientos latinoamericanistas y tercermundistas.
Uno de los principales exponentes de este "nuevo cine argentino" es
sin dudas David José Kohon, quien sostuvo que "la represión se daba en
lo político y en lo familiar, en las escuelas y en los partidos
incluso de izquierda.
En el sesenta se abrió un poco la puerta y por allí la irrupción
juvenil llegó cargada con toda la bronca". Estos realizadores no se
opusieron a los grandes nombres del período anterior , Torres Ríos o
Soffici-, sino a "la estupidez almibarada de las escalinatas y los
teléfonos blancos, de los dramones a la chantilly o la comicidad
pavota". Como podrá apreciarse, siempre que surgieron en el país
tendencias funcionales al régimen de turno, que ocultaban la verdadera
realidad social, el "cine de autor" se levantó contra ellas.
Censura del cine.
El decreto ley 62/57 sancionado en enero de 1957 por el gobierno de
facto que encabezaba Pedro E.
Aramburu, significó una formalización definitiva de las políticas de
Estado respecto de la
regulación, administración y el fomento de la actividad
cinematográfica. Ese decreto fue el punto de
partida de una serie de transformaciones particulares ocurridas en el
seno de la actividad
cinematográfica, que se pusieron rápidamente de relieve en la
pantalla, y que acompañaron los
procesos que caracterizaron la década del 60 en el país y el mundo.
En este sentido, el presente trabajo de investigación se ha propuesto
analizar la producción
cinematográfica argentina de la década del 60 para trazar un mapa de
los imaginarios y las
representaciones disponibles en aquella época, que permita reconocer
las rupturas y visualizar los
alcances que tuvo la producción artística cinematográfica de la
denominada generación del 60.
Para esto se propone un rastreo de las memorias de los protagonistas
de ese grupo de directores y
trabajadores del cine y de sus producciones fílmicas, sumado al
análisis de la prensa especializada y
los vaivenes de las políticas de estado que acompañaron este proceso
de renovación y
transformación.
Estos componentes fueron recopilados y analizados a la luz de
diferentes definiciones conceptuales
y procedimientos metodológicos, que pueden resumirse en tres grandes
perspectivas: referencias de
contexto respecto de la cultura, la política y la economía;
perspectivas de análisis del film propias
de la disciplina cinematográfica; y elementos teóricos de las ciencias
sociales para el uso de
herramientas conceptuales como ideología, hegemonía, cambio cultural y
análisis de discurso.
Por razones que se consideran a continuación, se destaca en este
trabajo el primer período que va
desde 1957 hasta 1969. Durante estos años, la fisonomía del sistema
fílmico argentino se modificó sustancialmente, dando
lugar al surgimiento de nuevas manifestaciones cinematográficas que
transformaron desde lo
temático y lo estético la pantalla nacional. Por primera vez la
crítica especializada habló del Nuevo
Cine Argentino.
Generación del 60.
El aspecto sobresaliente en este sentido es la
constitución, no conciente ni auto
reconocida, de lo que años después se denominó la generación del 60.
Pero esa es sólo una parte que debe pensarse a la luz de otros
procesos que vinculados directa o
indirectamente con el sistema fílmico, propiciaron espacios de
renovación, auge y caída de estas
nuevas formas artísticas que habilitaron otro universo de
representaciones cinematográficas. Entre
estos procesos cabe señalar: a) la elaboración de una legislación
favorable al desarrollo de la
cinematografía nacional, que convirtió en cuestión de Estado dos
aspectos centrales como la
promoción económica y la exhibición; b) el surgimiento de un
importante caudal de proyectos
editoriales dedicados exclusivamente a la actividad cinematográfica;
c) la aparición de las escuelas
de cine que aportaron reflexión teórica a la producción y una camada
de jóvenes realizadores
entusiasmados por usar al cine como soporte de expresión; d) un clima
de renovación cultural
influenciado por las vanguardias provenientes de diferentes partes del mundo.
En este sentido, el presente proyecto intenta profundizar el estudio
de la producción cultural de la
década del 60 desde la perspectiva cinematográfica. Se trata de
retomar las coordenadas que dieron
forma al sistema fílmico de la época, en relación a las políticas
impulsadas desde el Estado y las
transformaciones culturales y sociales.
El período a estudiar está delimitado por dos leyes, ambas dictadas
con un espacio de 10 años por
diferentes gobiernos militares. La primera, que inaugura un tiempo de
renovación, es el decreto ley
Nº 62 del año 1957 que, bajo la presidencia del General Pedro Eugenio
Aramburu, entre otras
cuestiones, creó el Instituto Nacional de Cinematografía. La segunda
abre una etapa de censura
feroz, es la Ley 18.019, sancionada en 1968 bajo el gobierno de Juan
Carlos Onganía. Estas dos
leyes parecen señalar el principio y el final de una época de
renovación, transformación y
decadencia, que coincide con las voluntades políticas impulsadas desde
el Estado.
En el medio, la producción cinematográfica se acomodó a los códigos
impuestos por la Ley, al
tiempo que se insertó en un nuevo marco de producción cultural
inédita, que en aquellos años se
ponía de manifiesto con el surgimiento de nuevos espacios como fue,
por ejemplo, el Instituto Di
Tella. Fue a partir de la producción cinematográfica de los 60 que por
primera vez se mencionó el Nuevo
Cine Argentino
La generación del ‘60
Hacia 1960 se produjeron en la Argentina una serie
de hechos que favorecieron la aparición de la llamada
Generación del ‘60, el caso argentino de las neovanguardias:
el primero de ellos es el derrocamiento del
gobierno de Perón en 1955 que pareció generar en
los jóvenes una sensación de libertad que antes no
tenían; otro de los hechos es la caída irremediable del
sistema de estudios cinematográficos que había tenido
auge en las décadas pasadas; por último, un hecho
fundamental que posibilitó la nueva cinematografía
es la Ley 62/57 de Fomento al Cine Nacional que establecía
un subsidio a la producción y difusión del Cine
del país y la creación de un Centro Experimental para
el aprendizaje de técnicos y realizadores. Todo esto,
sumado al espíritu general de la época que afectaba
no sólo a la Argentina sino al mundo entero, y la influencia
que las cinematografías europeas produjeron
en los realizadores argentinos, hizo que naciera en
nuestro país la Generación del ‘60. En el caso Argentino
se produjo un fenómeno particular que lo diferencia
de los movimientos surgidos en otros países: se
encontraban conviviendo tres corrientes que actuaban
paralelamente y que no sólo no se entendían entre sí
sino que se enfrentaban abiertamente; si bien todas
tenían un punto en común y era el enfrentamiento
que oponían todas ellas al “cine de papá” (así denominaban
en la época al cine producido en grandes
estudios), tenían una disparidad, tanto a nivel estilístico
como temático, que hacía que aquello fuera un grupo
heterogéneo, o directamente diferentes grupos.
Distintos tipos de cine.
Se
encontraban conviviendo un cine político, uno intelectual
y otro artístico: cine de liberación, cine urbano-
intelectual y cine underground.
El cine de liberación
era un cine de denuncia, que tenía como objetivo
retratar la realidad Argentina de la época, y todo lo
relativo a la cuestión social y política;
El cine urbano-intelectual
se preocupaba
por cuestiones formales, por todo lo que hacía a la
estructura de los films, a su estética; su influencia contemporánea
fue sin duda la Nouvelle Vague que se
preocupaba por esas mismas cuestiones; en cuanto a
las vanguardias anteriores, podrían encontrarse influencias
en el Surrealismo y en el Expresionismo Alemán,
que se preocupaban por los sueños, por las fantasías,
por la psicología y los estados de ánimo de los personajes
más que por la realidad social y política.
el cine underground,
se preocupaba
por lograr un producto estético, basado en las formas
y en definitiva por producir un cine de vanguardia
antes que ninguna otra cosa. Según otros
en cambio, éste fue un movimiento independiente, influyente
y con todas las características necesarias para
ser considerado un movimiento vanguardista.
En el siguiente link podemos encontrar información sobre una encuesta
realizada por la Universidad de Palermo a jóvenes sobre sus
preferencias respecto al cine argentino en comparación con el
norteamericano:
http://fido.palermo.edu/servicios_dyc////blog/docentes/trabajos/15522_51317.pdf